Letanía del Santísimo Nombre de Jesús
La Letanía del Santísimo Nombre de Jesús es una hermosa y poderosa oración que honra el nombre sagrado de nuestro Señor. Expresa una profunda reverencia por Jesús como Salvador, Redentor y Rey, y recuerda a los fieles la fuerza espiritual, la paz y la protección que provienen de invocar Su Santo Nombre. Es una oración de amor, confianza y devoción que ha sido atesorada en la Iglesia durante siglos.
-
Origen:
La devoción al Santo Nombre de Jesús se extendió a través de la obra de santos como San Bernardino de Siena y la tradición franciscana. La letanía misma fue aprobada oficialmente para uso público por el Papa Pío IX en 1862.
-
Estructura:
La letanía se compone de:-
Invocaciones de los títulos de Jesús (por ejemplo, “Jesús, Hijo de Dios vivo…”)
-
Invocaciones de Sus atributos (por ejemplo, “Jesús, manso y humilde de corazón…”)
-
Peticiones de misericordia y ayuda
-
Una oración final pidiendo que todos los que invocan Su Nombre reciban Su protección y guía.
-
-
Propósito:
La letanía ayuda a los cristianos a meditar en los muchos títulos, virtudes y actos salvíficos de Jesucristo. Fortalece la devoción a Su Santo Nombre, que la Iglesia enseña que posee poder divino y otorga gracia a quienes lo invocan con fe.
-
Valor espiritual:
Rezar esta letanía:-
Profundiza el amor por Jesús
-
Fortalece la confianza en Su misericordia
-
Invoca Su protección contra el mal
-
Trae paz y consuelo
-
Fomenta la imitación de Sus virtudes
-
-
Cuándo rezar:
Puede rezarse en privado en cualquier momento, especialmente en momentos de necesidad, tentación, miedo o combate espiritual. Tradicionalmente se asocia con la Fiesta del Santo Nombre de Jesús (3 de enero).
Oración:
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos benignamente.
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Jesús, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
Jesús, resplandor del Padre, ten piedad de nosotros.
Jesús, fulgor de la luz eterna, ten piedad de nosotros.
Jesús, Rey de la gloria, ten piedad de nosotros.
Jesús, sol de justicia, ten piedad de nosotros.
Jesús, Hijo de la Virgen María, ten piedad de nosotros.
Jesús, amabilísimo, ten piedad de nosotros.
Jesús, admirable, ten piedad de nosotros.
Jesús, Dios fuerte, ten piedad de nosotros.
Jesús, Padre del siglo futuro, ten piedad de nosotros.
Jesús, Ángel del gran consejo, ten piedad de nosotros.
Jesús, potentísimo, ten piedad de nosotros.
Jesús, pacientísimo, ten piedad de nosotros.
Jesús, obedientísimo, ten piedad de nosotros.
Jesús, manso y humilde de corazón, ten piedad de nosotros.
Jesús, amador de la castidad, ten piedad de nosotros.
Jesús, amador nuestro, ten piedad de nosotros.
Jesús, Dios de la paz, ten piedad de nosotros.
Jesús, autor de la vida, ten piedad de nosotros.
Jesús, modelo de virtudes, ten piedad de nosotros.
Jesús, celador de las almas, ten piedad de nosotros.
Jesús, Dios nuestro, ten piedad de nosotros.
Jesús, refugio nuestro, ten piedad de nosotros.
Jesús, Padre de los pobres, ten piedad de nosotros.
Jesús, tesoro de los fieles, ten piedad de nosotros.
Jesús, buen Pastor, ten piedad de nosotros.
Jesús, luz verdadera, ten piedad de nosotros.
Jesús, sabiduría eterna, ten piedad de nosotros.
Jesús, bondad infinita, ten piedad de nosotros.
Jesús, camino y vida nuestra, ten piedad de nosotros.
Jesús, alegría de los ángeles, ten piedad de nosotros.
Jesús, Rey de los patriarcas, ten piedad de nosotros.
Jesús, Maestro de los apóstoles, ten piedad de nosotros.
Jesús, doctor de los evangelistas, ten piedad de nosotros.
Jesús, fuerza de los mártires, ten piedad de nosotros.
Jesús, luz de los confesores, ten piedad de nosotros.
Jesús, pureza de las vírgenes, ten piedad de nosotros.
Jesús, corona de todos los santos, ten piedad de nosotros.
Sé propicio, perdónanos, Jesús.
Sé propicio, escúchanos benignamente, Jesús.
De todo mal, líbranos, Jesús.
De todo pecado, líbranos, Jesús.
De tu ira, líbranos, Jesús.
De las asechanzas del demonio, líbranos, Jesús.
Del espíritu de fornicación, líbranos, Jesús.
De la muerte eterna, líbranos, Jesús.
Del menosprecio de tus inspiraciones, líbranos, Jesús.
Por el misterio de tu santa Encarnación, líbranos, Jesús.
Por tu Natividad, líbranos, Jesús.
Por tu infancia, líbranos, Jesús.
Por tu vida divinísima, líbranos, Jesús.
Por tus trabajos, líbranos, Jesús.
Por tu agonía y Pasión, líbranos, Jesús.
Por tu cruz y desamparo, líbranos, Jesús.
Por tus sufrimientos, líbranos, Jesús.
Por tu muerte y sepultura, líbranos, Jesús.
Por tu Resurrección, líbranos, Jesús.
Por tu Ascensión, líbranos, Jesús.
Por tu institución de la Santísima Eucaristía, líbranos, Jesús.
Por tus gozos, líbranos, Jesús.
Por tu gloria, líbranos, Jesús.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Jesús.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos benignamente, Jesús.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Jesús.
Jesús, óyenos. Jesús, escúchanos benignamente.
Oremos.
Oh, Señor Jesucristo, Tú has dicho: “Pedid y recibiréis; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.” Atiende misericordiosamente nuestras súplicas y concédenos la gracia de tu amor divinísimo, para que te amemos con todo nuestro corazón, en todas nuestras palabras y acciones, y nunca cesemos de alabarte.
Haznos, oh Señor, tener un temor y amor perpetuos a tu Santo Nombre, porque Tú vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
