Los Misterios Dolorosos

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, Su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea Tu nombre; venga a nosotros Tu reino; hágase Tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal. Amén.

Por la virtud de la Fe
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Por la virtud de la Esperanza
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Por la virtud de la Caridad
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Y Su sudor se hizo como gotas de sangre, que corrían por el suelo. Y levantándose de la oración, fue a Sus discípulos y los halló durmiendo.
Lucas 22:44-45
Fruto del Misterio: Dolor por el Pecado

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea Tu nombre; venga a nosotros Tu reino; hágase Tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Oh, Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al Cielo, especialmente las más necesitadas de Tu misericordia.
Pilato, queriendo complacer a la multitud, les soltó a Barrabás y, después de haber mandado azotar a Jesús, lo entregó para que fuera crucificado.
Marcos 15:15
Fruto del Misterio: Pureza

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea Tu nombre; venga a nosotros Tu reino; hágase Tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Oh, Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al Cielo, especialmente las más necesitadas de Tu misericordia.
Y desnudándole, le pusieron un manto escarlata y, tejiendo una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y una caña en Su mano derecha.
Mateo 27:28-29
Fruto del Misterio: Coraje

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Oh, Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
Y Jesús, cargando con su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, en hebreo Gólgota.
Juan 19:17
Fruto del Misterio: Paciencia

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Oh, Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
Jesús, dando un gran grito, dijo: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Y dicho esto, expiró.
Lucas 23:46
Fruto del Misterio: Perseverancia

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Oh, Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. A ti clamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
R. para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oremos:
Oh Dios, cuyo Unigénito Hijo, por su vida, muerte y resurrección, nos ha procurado las recompensas de la vida eterna; concédenos, te suplicamos, que al meditar estos misterios del santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y obtengamos lo que prometen. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos. ¡Oh Madre de Dios!, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes; y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

Rezar una Letanía (Opcional, seleccionar abajo)
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa Virgen de vírgenes, ruega por nosotros.
Madre de Cristo, ruega por nosotros.
Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.
Madre de la Misericordia, ruega por nosotros.
Madre de la Divina Gracia, ruega por nosotros.
Madre de la Esperanza, ruega por nosotros.
Madre purísima, ruega por nosotros.
Madre castísima, ruega por nosotros.
Madre siempre virgen, ruega por nosotros.
Madre inmaculada, ruega por nosotros.
Madre admirable, ruega por nosotros.
Madre del buen consejo, ruega por nosotros.
Madre del Creador, ruega por nosotros.
Madre del Salvador, ruega por nosotros.
Virgen prudentísima, ruega por nosotros.
Virgen digna de veneración, ruega por nosotros.
Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.
Virgen poderosa, ruega por nosotros.
Virgen clemente, ruega por nosotros.
Virgen fiel, ruega por nosotros.
Espejo de justicia, ruega por nosotros.
Trono de la sabiduría, ruega por nosotros.
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.
Vaso espiritual, ruega por nosotros.
Vaso digno de honor, ruega por nosotros.
Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.
Rosa mística, ruega por nosotros.
Torre de David, ruega por nosotros.
Torre de marfil, ruega por nosotros.
Casa de oro, ruega por nosotros.
Arca de la alianza, ruega por nosotros.
Puerta del cielo, ruega por nosotros.
Estrella de la mañana, ruega por nosotros.
Salud de los enfermos, ruega por nosotros.
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.
Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.
Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.
Reina de los Ángeles, ruega por nosotros.
Reina de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Reina de los Profetas, ruega por nosotros.
Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros.
Reina de los Mártires, ruega por nosotros.
Reina de los Confesores, ruega por nosotros.
Reina de las Vírgenes, ruega por nosotros.
Reina de todos los Santos, ruega por nosotros.
Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros.
Reina asunta al cielo, ruega por nosotros.
Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros.
Reina de las familias, ruega por nosotros.
Reina de la paz, ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
Oremos:
Te rogamos, Señor Dios nuestro,
que a tus siervos nos concedas gozar de continua salud de alma y cuerpo;
y que por la gloriosa intercesión de la Bienaventurada siempre Virgen María,
nos veamos librados de la tristeza presente
y gocemos de la eterna alegría.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio casto de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre adoptivo del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Solícito defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Cabeza de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
José obedientísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de obreros, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Apoyo de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los desdichados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Lo puso como señor de su casa. Y príncipe de todas sus posesiones.
Oremos.
Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir a San José como esposo de tu santísima Madre, concédenos, te suplicamos, que merezcamos tenerle como intercesor en el cielo, a quien veneramos como protector en la tierra.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Esencia Divina, un solo Dios verdadero, ten piedad de nosotros.
Espíritu de verdad y sabiduría, ten piedad de nosotros.
Espíritu de santidad y justicia, ten piedad de nosotros.
Espíritu de entendimiento y consejo, ten piedad de nosotros.
Espíritu de amor y alegría, ten piedad de nosotros.
Espíritu de paz y paciencia, ten piedad de nosotros.
Espíritu de longanimidad y mansedumbre, ten piedad de nosotros.
Espíritu de benignidad y bondad, ten piedad de nosotros.
Amor sustancial del Padre y del Hijo, ten piedad de nosotros.
Amor y vida de las almas santas, ten piedad de nosotros.
Fuego siempre ardiente, ten piedad de nosotros.
Agua viva para apagar la sed de los corazones, ten piedad de nosotros.
De todo mal, líbranos, oh Espíritu Santo.
De toda impureza de alma y cuerpo, líbranos, oh Espíritu Santo.
De toda gula y sensualidad, líbranos, oh Espíritu Santo.
De todo apego a las cosas de la tierra, líbranos, oh Espíritu Santo.
De toda hipocresía y fingimiento, líbranos, oh Espíritu Santo.
De todas las imperfecciones y faltas deliberadas, líbranos, oh Espíritu Santo.
De nuestra propia voluntad, líbranos, oh Espíritu Santo.
De la calumnia, líbranos, oh Espíritu Santo.
De engañar a nuestros prójimos, líbranos, oh Espíritu Santo.
De nuestras pasiones y apetitos desordenados, líbranos, oh Espíritu Santo.
De nuestra falta de atención a tus santas inspiraciones, líbranos, oh Espíritu Santo.
De despreciar las cosas pequeñas, líbranos, oh Espíritu Santo.
De la depravación y la malicia, líbranos, oh Espíritu Santo.
Del amor al confort y al lujo, líbranos, oh Espíritu Santo.
De desear o buscar cualquier cosa que no seas Tú, líbranos, oh Espíritu Santo.
De todo lo que te desagrada, líbranos, oh Espíritu Santo.
Padre amorosísimo, perdónanos.
Verbo Divino, ten piedad de nosotros.
Espíritu Santo y Divino, no nos dejes hasta que poseamos la Esencia Divina, el Cielo de los cielos.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Envíanos al divino Consolador.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Lléanos con los dones de tu Espíritu.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Haz que los frutos del Espíritu Santo crezcan en nosotros.
Ven, oh Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles, Y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Envía tu Espíritu y serán creados, Y renovarás la faz de la tierra.
Oremos
Dios, que con la luz del Espíritu Santo instruiste los corazones de los fieles, concédenos, por el mismo Espíritu, ser verdaderamente sabios y gozar siempre de su consuelo. Por Jesucristo Nuestro Señor,
Amén.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, sustancialmente unido al Verbo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de infinita majestad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo sagrado de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, vaso de justicia y amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están todos los tesoros de sabiduría y conocimiento, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien reside la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseo de las colinas eternas, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y misericordiosísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, enriqueciendo a todos los que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, cargado de oprobio, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, quebrantado por nuestras ofensas, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado por una lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salvación de los que en Ti confían, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en Ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deleite de todos los santos, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.
Jesús, manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.
Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, mira el Corazón de tu amadísimo Hijo y la alabanza y satisfacción que te ofrece en nombre de los pecadores; y a los que imploran tu misericordia, en tu gran bondad, concédeles el perdón en el nombre del mismo Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, Dios por los siglos de los siglos.
Amén.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos benignamente.
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Jesús, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
Jesús, resplandor del Padre, ten piedad de nosotros.
Jesús, brillo de la luz eterna, ten piedad de nosotros.
Jesús, Rey de gloria, ten piedad de nosotros.
Jesús, sol de justicia, ten piedad de nosotros.
Jesús, Hijo de la Virgen María, ten piedad de nosotros.
Jesús, amabilísimo, ten piedad de nosotros.
Jesús, admirable, ten piedad de nosotros.
Jesús, Dios fuerte, ten piedad de nosotros.
Jesús, Padre del mundo futuro, ten piedad de nosotros.
Jesús, ángel del gran consejo, ten piedad de nosotros.
Jesús, poderosísimo, ten piedad de nosotros.
Jesús, pacientísimo, ten piedad de nosotros.
Jesús, obedientísimo, ten piedad de nosotros.
Jesús, manso y humilde de corazón, ten piedad de nosotros.
Jesús, amante de la castidad, ten piedad de nosotros.
Jesús, amante nuestro, ten piedad de nosotros.
Jesús, Dios de paz, ten piedad de nosotros.
Jesús, autor de la vida, ten piedad de nosotros.
Jesús, modelo de virtudes, ten piedad de nosotros.
Jesús, celoso por las almas, ten piedad de nosotros.
Jesús, Dios nuestro, ten piedad de nosotros.
Jesús, refugio nuestro, ten piedad de nosotros.
Jesús, padre de los pobres, ten piedad de nosotros.
Jesús, tesoro de los fieles, ten piedad de nosotros.
Jesús, buen Pastor, ten piedad de nosotros.
Jesús, luz verdadera, ten piedad de nosotros.
Jesús, sabiduría eterna, ten piedad de nosotros.
Jesús, bondad infinita, ten piedad de nosotros.
Jesús, camino y vida nuestra, ten piedad de nosotros.
Jesús, gozo de los ángeles, ten piedad de nosotros.
Jesús, Rey de los patriarcas, ten piedad de nosotros.
Jesús, Maestro de los apóstoles, ten piedad de nosotros.
Jesús, doctor de los evangelistas, ten piedad de nosotros.
Jesús, fuerza de los mártires, ten piedad de nosotros.
Jesús, luz de los confesores, ten piedad de nosotros.
Jesús, pureza de las vírgenes, ten piedad de nosotros.
Jesús, corona de todos los santos, ten piedad de nosotros.
Sé propicio, perdónanos, oh Jesús.
Sé propicio, escúchanos, oh Jesús.
De todo mal, líbranos, oh Jesús.
De todo pecado, líbranos, oh Jesús.
De tu ira, líbranos, oh Jesús.
De las asechanzas del demonio, líbranos, oh Jesús.
Del espíritu de fornicación, líbranos, oh Jesús.
De la muerte eterna, líbranos, oh Jesús.
Del desprecio de tus inspiraciones, líbranos, oh Jesús.
Por el misterio de tu santa Encarnación, líbranos, oh Jesús.
Por tu natividad, líbranos, oh Jesús.
Por tu infancia, líbranos, oh Jesús.
Por tu vida divinísima, líbranos, oh Jesús.
Por tus trabajos, líbranos, oh Jesús.
Por tu agonía y pasión, líbranos, oh Jesús.
Por tu cruz y desamparo, líbranos, oh Jesús.
Por tus sufrimientos, líbranos, oh Jesús.
Por tu muerte y sepultura, líbranos, oh Jesús.
Por tu Resurrección, líbranos, oh Jesús.
Por tu Ascensión, líbranos, oh Jesús.
Por tu institución de la Santísima Eucaristía, líbranos, oh Jesús.
Por tus gozos, líbranos, oh Jesús.
Por tu gloria, líbranos, oh Jesús.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, oh Jesús.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos benignamente, oh Jesús.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros, oh Jesús.
Jesús, óyenos. Jesús, escúchanos benignamente.
Oremos.
Oh, Señor Jesucristo, Tú has dicho: «Pedid y recibiréis; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.» Atiende misericordiosamente nuestras súplicas, y concédenos la gracia de tu amor divino, para que te amemos con todo nuestro corazón, y en todas nuestras palabras y acciones, y nunca dejemos de alabarte.
Haznos, Señor, tener un perpetuo temor y amor a tu Santo Nombre, pues vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos benignamente.
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.
San Miguel, ruega por nosotros.
San Gabriel, ruega por nosotros.
San Rafael, ruega por nosotros.
Todos los santos Ángeles y Arcángeles, rogad por nosotros.
Todos los santos órdenes de espíritus bienaventurados, rogad por nosotros.
San Juan Bautista, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Todos los santos Patriarcas y Profetas, rogad por nosotros.
San Pedro, ruega por nosotros.
San Pablo, ruega por nosotros.
San Andrés, ruega por nosotros.
San Juan, ruega por nosotros.
Todos los santos Apóstoles y Evangelistas, rogad por nosotros.
Todos los santos Discípulos del Señor, rogad por nosotros.
Todos los santos Inocentes, rogad por nosotros.
San Esteban, ruega por nosotros.
San Lorenzo, ruega por nosotros.
San Vicente, ruega por nosotros.
Todos los santos Mártires, rogad por nosotros.
San Silvestre, ruega por nosotros.
San Gregorio, ruega por nosotros.
San Ambrosio, ruega por nosotros.
San Agustín, ruega por nosotros.
San Jerónimo, ruega por nosotros.
San Martín, ruega por nosotros.
Todos los santos Obispos y Confesores, rueguen por nosotros.
Todos los santos Doctores, rueguen por nosotros.
San Antonio, ruega por nosotros.
San Benito, ruega por nosotros.
San Bernardo, ruega por nosotros.
San Francisco, ruega por nosotros.
Santo Domingo, ruega por nosotros.
San Ignacio, ruega por nosotros.
Todos los santos Sacerdotes y Levitas, rueguen por nosotros.
Todos los santos Monjes y Ermitaños, rueguen por nosotros.
Santa María Magdalena, ruega por nosotros.
Santa Inés, ruega por nosotros.
Santa Cecilia, ruega por nosotros.
Santa Catalina, ruega por nosotros.
Santa Anastasia, ruega por nosotros.
Todas las santas Vírgenes y Viudas, rueguen por nosotros.
Todos los Santos de Dios, interceded por nosotros.
Sé misericordioso, Señor, salva a tu pueblo.
De todo mal, Señor, salva a tu pueblo.
De todo pecado, Señor, salva a tu pueblo.
De tu ira, Señor, salva a tu pueblo.
De la muerte súbita e imprevista, Señor, salva a tu pueblo.
De las trampas del diablo, Señor, salva a tu pueblo.
Del enojo, el odio y toda mala voluntad, Señor, salva a tu pueblo.
Del espíritu de impureza, Señor, salva a tu pueblo.
De los relámpagos y la tempestad, Señor, salva a tu pueblo.
Del azote del terremoto, Señor, salva a tu pueblo.
De la peste, el hambre y la guerra, Señor, salva a tu pueblo.
De la muerte eterna, Señor, salva a tu pueblo.
Por el misterio de tu santa Encarnación, Señor, salva a tu pueblo.
Por tu Natividad, Señor, salva a tu pueblo.
Por tu Bautismo y santo Ayuno, Señor, salva a tu pueblo.
Por tu Cruz y Pasión, Señor, salva a tu pueblo.
Por tu Muerte y Sepultura, Señor, salva a tu pueblo.
Por tu santa Resurrección, Señor, salva a tu pueblo.
Por tu admirable Ascensión, Señor, salva a tu pueblo.
Por la venida del Espíritu Santo, el Paráclito, Señor, salva a tu pueblo.
Nosotros pecadores, te rogamos, óyenos.
Para que nos perdones, te rogamos, óyenos.
Para que nos perdones, te rogamos, óyenos.
Para que nos conduzcas a la verdadera penitencia, te rogamos, óyenos.
Para que gobiernes y preserves a tu santa Iglesia, te rogamos, óyenos.
Para que preserves a nuestro Prelado Apostólico y a todas las órdenes de la Iglesia en la santa religión, te rogamos, óyenos.
Para que humilles a los enemigos de la santa Iglesia, te rogamos, óyenos.
Para que des paz y verdadera concordia al pueblo cristiano, te rogamos, óyenos.
Para que nos confirmes y preserves en tu santo servicio, te rogamos, óyenos.
Para que eleves nuestras mentes a los deseos celestiales, te rogamos, óyenos.
Para que recompenses con bienes eternos a todos nuestros benefactores, te rogamos, óyenos.
Para que liberes nuestras almas y las almas de nuestros hermanos, parientes y benefactores de la condenación eterna, te rogamos, óyenos.
Para que des y preserves los frutos de la tierra, te rogamos, óyenos.
Para que des descanso eterno a todos los fieles difuntos, te rogamos, óyenos.
Para que nos escuches benignamente, te rogamos, óyenos.
Hijo de Dios, te rogamos, óyenos.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos benignamente, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos benignamente. Cristo, escúchanos benignamente.
Oremos.
Omnipotente y eterno Dios,
que tienes dominio sobre los vivos y los muertos
y lo tienes todo en tu poder y misericordia,
humildemente te suplicamos:
concede que aquellos por quienes oramos —
ya sea que aún estén en este mundo o hayan partido—
obtengan, por la intercesión de todos tus Santos,
el perdón de todos sus pecados
por tu misericordia benigna.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos benignamente.
Dios Padre del Cielo, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Sangre de Cristo, Hijo unigénito del Padre Eterno, sálvanos.
Sangre de Cristo, Verbo de Dios Encarnado, sálvanos.
Sangre de Cristo, del Nuevo y Eterno Testamento, sálvanos.
Sangre de Cristo, que cae sobre la tierra en la Agonía, sálvanos.
Sangre de Cristo, derramada copiosamente en la Flagelación, sálvanos.
Sangre de Cristo, que brota en la Coronación de Espinas, sálvanos.
Sangre de Cristo, derramada en la Cruz, sálvanos.
Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación, sálvanos.
Sangre de Cristo, sin la cual no hay perdón, sálvanos.
Sangre de Cristo, bebida eucarística y refrigerio de las almas, sálvanos.
Sangre de Cristo, río de misericordia, sálvanos.
Sangre de Cristo, victoriosa sobre los demonios, sálvanos.
Sangre de Cristo, fortaleza de los Mártires, sálvanos.
Sangre de Cristo, fuerza de los Confesores, sálvanos.
Sangre de Cristo, que engendra Vírgenes, sálvanos.
Sangre de Cristo, ayuda de los que están en peligro, sálvanos.
Sangre de Cristo, alivio de los agobiados, sálvanos.
Sangre de Cristo, consuelo de los que sufren, sálvanos.
Sangre de Cristo, esperanza de los penitentes, sálvanos.
Sangre de Cristo, consuelo de los moribundos, sálvanos.
Sangre de Cristo, paz y ternura de los corazones, sálvanos.
Sangre de Cristo, prenda de Vida Eterna, sálvanos.
Sangre de Cristo, que libera las almas del purgatorio, sálvanos.
Sangre de Cristo, dignísima de toda gloria y honor, sálvanos.
Nos has redimido, oh Señor, con tu Sangre. Y nos has hecho un reino para nuestro Dios.
Oremos.
Dios omnipotente y eterno, Tú has constituido a tu Hijo unigénito Redentor del mundo y has querido ser apaciguado por su Sangre. Concédenos, te rogamos, que adoremos dignamente este precio de nuestra salvación y que, por su poder, seamos guardados de los males de nuestras almas y cuerpos. Por el mismo Cristo nuestro Señor.
Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.